Aumentan avistamientos de osos en Nuevo León, en últimos 5 años
+ Tan sólo en 2012 se registraron 95 casos; en lo que del año suman 19 que involucran a 28 ejemplares
+ Después de su captura, se les colocan dispositivos: un arete plástico o un microchip para su monitoreo
El avistamiento de Osos salvajes en el área metropolitana de Monterrey, Nuevo León, se ha incrementado en los últimos cinco años producto de la escasez de agua y alimento en el hábitat de este animal, ante la invasión de asentamientos humanos irregulares en su zona de paso.
La especie catalogada en la Norma Oficial Mexicana 059 (NOM-059-SEMARNAT-2010 ) y cuyo nombre científico es Ursus americanus eremicus, habita en la Sierra Madre Oriental y tiene como ruta de alimentación la denominada Sierra de Santa Catarina, motivo por el cual ha sufrido más capturas.
Al respecto, la Delegación Federal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) en Nuevo León, indicó que en el 2008 se registraron en la entidad 24 avistamientos de esta especie, cifra que se repitió un año después.
En el 2010 fueron localizados en zonas urbanas 23 osos, cifra que se elevó a 27 en 2011 y a 95 en 2012. En lo que va del presente año se han registrado 19 avistamientos que involucran a 28 ejemplares.
La delegación de PROFEPA en Nuevo León reportó que en muchos casos se recurre a la contención física ( mediante su captura en jaulas trampa) o a la química (con la aplicación de tranquilizantes) para su manejo y posterior traslado a la zona de liberación.
Cuando el oso se encuentra sedado, se obtiene toda la información posible sobre éste, como su sexo, edad, peso y medidas morfo-métricas, entre otros datos.
Adicionalmente, como una forma de identificar a los osos “reincidentes”, se les colocan dos tipos de dispositivos, uno de ellos es un arete plástico visible que se incrusta en las orejas( de color amarillo para las hembras y azul para los machos).
De igual forma, a todos los ejemplares capturados se les ha colocado en este año un “microchip” de 14 mm de largo y 2 mm de grueso que contiene en su interior un número individual inalterable, seguro e inocuo, el cual es implantado en el organismo de este mamífero carnívoro en forma subcutánea mediante el uso de una jeringa “monoject”.
El área del cuerpo donde se coloca el microchip es en la parte dorsal, a la altura de la “cruz” que se encuentra entre los hombros y la base del cuello del animal.
La lectura del número individual del microchip colocado en el ejemplar es registrado mediante un “lector” especial.
Cabe destacar que con ambos dispositivos es posible conocer en futuros avistamientos, si el o los ejemplares son “reincidentes” y el lugar en el que fueron capturados con anterioridad.
Así, una vez efectuado este manejo y después de que el oso se recupera se procede a su traslado a la región decidida para su liberación, procurando que el hábitat sea el apropiado para la especie.
Cabe recordar que el último avistamiento se registró en días pasados; inspectores de PROFEPA en coordinación con autoridades locales capturaron un ejemplar de Oso Negro hembra y dos oseznos en el Campus Mederos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el municipio de Monterrey, localizada a las faldas de la Sierra Madre Oriental.
La hembra y sus oseznos fueron trasladados al Parque Zoológico La Pastora con el propósito de someterlos a observación y proceder a su liberación.
El avistamiento de oso negro en las inmediaciones de la zona metropolitana de Monterrey, se ha convertido en un fenómeno que acapara la atención mundial, y sus habitantes lo han adoptado como un signo distintivo de su identidad y regionalismo.
El oso negro es una especie protegida no sólo por la legislación mexicana (NOM-059-SEMARNAT-2010 tanto en la categoría de protección especial como en peligro de extinción); también por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).